El escritor Andreu Martín analiza la serie del Profesor Layton

Normalmente cuando se habla de videojuegos en los diarios o en las noticias de televisión, suele ser para dar noticias negativas o polémicas, ya sabéis, cosas como si incitan a robar o delinquir, que alguien ha matado a un amigo por culpa de un videojuego, por una escena de sexo, que si se pueden atropellar abuelas…son tantas y tantas las barbaridades que uno ya se acaba hasta acostumbrando, tomándoselo con humor y esperando la próxima perla para reírse un buen rato.

andreu-martin

Por fortuna no siempre es así, durante el festival Getafe Negro, el escritor y guionista catalán Andreu Martín, considerado como uno de los maestros de la novela negra española, ha opinado sobre la saga de videojuegos del Profesor Layton, juego creado por Level 5 para la Nintendo DS:

Hace unos años me enfrenté a la siguiente pregunta en una entrevista: ¿qué es la novela negra? No supe qué contestar y salí del paso con vaguedades. Pero me dio que pensar. Y lo más curioso es que mi conclusión se parece mucho a lo que he sacado de mi experiencia con la serie Profesor Layton.

Y es que la novela negra es para mí, sobre todo, un juego entre el lector y el autor. La esencia de cualquier relato policíaco es buscar la solución a un enigma: buscar la verdad detrás de lo que nos están contando. Ese mismo es el principal atractivo de los casos del personaje de Nintendo.

Como “miembros” de la eterna dupla de investigadores, nos enfrentarnos y resolvemos problemas en dos niveles: un gran misterio que tira de nosotros (las extrañas desapariciones de la villa de Saint Mystere o la maldición de la Caja de Pandora) y pequeños rompecabezas que nos llevan por la historia. En el fondo es el mismo ejercicio que realizamos cuando leemos una novela de Agatha Christie y nos intentamos adelantar al final de la historia casi en cada capítulo: leer las verdaderas intenciones de cada personaje y saber quién es el asesino.

De hecho, el mismísimo creador del concepto allá por 1841 se basa explícitamente en el concepto de juego. Estoy hablando de Edgar Allan Poe y su relato Los crímenes de la calle Morgue. Pues bien, en las cuatro primeras páginas del relato, Poe nos explica el placer intelectual del juego deductivo, algo a lo que jugamos continuamente con la serie Profesor Layton.

Así, al final del relato, lo que parecía un suceso sobrenatural acaba teniendo una explicación lógica y comprensible. Es una sensación idéntica a la que vivimos cuando vamos desliando la madeja de los casos de Layton e incluso cuando comprendemos cuál es la solución de los rompecabezas que se nos presentan. El juego no sólo satisface nuestra curiosidad sino que consigue que nos sintamos inteligentes porque la entendemos.

La misma esencia del relato negro desde sus orígenes gira en torno al concepto del juego. Y digo más: si la razón por la que empecé a escribir fue porque en mi primer colegí no teníamos patio y en el recreo sólo podíamos jugar a contarnos historias… ¿cómo no voy a reconocer en los casos del Profesor Layton la mismísima esencia del género policial? ¿La misma satisfacción del juego deductivo?

profesor-layton-andreu-martin

Se nota que Andreu Martín ha probado el juego y lo ha disfrutado de principio a fin, es de agradecer encontrarse de vez en cuando con opiniones de gente que no habla por hablar o que escribe sobre cosas que no sabe, tipo Paloma Pedrero. ¿Conocéis más casos así?

Fuente: Vandal

Roy

Fundador de Otakufreaks y apasionado de (casi) todo tipo de videojuegos.

3 Respuestas

  1. Lari ^^ dice:

    Pues que buena noticia! Alguien hablando bien de videojuegos XD

    La verdad es que el Profesor Layton se lo merece. Jugué al primero y ahora estoy con La Caja de Pandora y es un vicio ^^

    Saludos

  2. Xesu dice:

    Es que la esencia del juego deductivo es muy seductora xD Muy majo el Andreu Martin.

  3. Epyros dice:

    Ojo que el el malo del juego es hombre, no se dejen confundir por su larga cabellera y delicado aspecto, llegue a pensar que se trataba de un amor lésbico XD

Deja un comentario