We Happy Few

Que fuera uno de los grandes protagonistas de la conferencia de Microsoft durante el pasado E3 de Los Angeles denota la creciente expectación que We Happy Few ha despertado entre miles de aficionados de todo el mundo. Los mismos que tiempo atrás contribuyeron a sacar adelante su campaña de financiación colectiva. No es de extrañar. Esta aventura de supervivencia tiene un atractivo especial, algo que llama poderosamente la atención, y ese algo es su ambientación; su loca puesta en escena y esa gran premisa argumental que da pie a su acción. ¿Os imagináis un mundo donde alcanzar la felicidad fuera un imperativo legal? Inspirado en grandes clásicos de la literatura como Un Mundo Feliz o Fahrenheit 451, en este videojuego sonreír puede ser nuestra única oportunidad de salvar la vida frente a una sociedad distópica adicta a una droga conocida como Joy, que actúa básicamente como píldora de la felicidad.

Si la tomamos todo a nuestro alrededor será genial, un mundo ideal con adoquines multicolor, un sol resplandeciente, animalitos danzando de aquí para allá y gente risueña por doquier. Nada que ver con la realidad. Dejar de tomar la droga supone abrir los ojos a un mundo triste, oscuro, desangelado, donde la gente vaga por las calles sin comprender que están condenados a una vida repleta de engaños. Una dicotomía que We Happy Few muestra en pantalla con gran brillantez, pero que además tiene serias consecuencias en la propia acción del videojuego.

Cualquiera que se quede con lo visto en el E3 podría llegar a pensar que We Happy Few va en la línea deBioShock, y algo de este clásico de Irrational Games tiene, pero su esencia es principalmente la de una aventura de supervivencia con tintes de roguelike, al más puro estilo de Don’t Starve. Eres libre de moverte como quieras por la extraña ciudad de Wellington Wells, que recrea a su modo a la sociedad británica de la década de los 60, donde debes buscar alimentos, beber agua y descansar antes siquiera de plantearte acabar con el reino de felicidad, para nosotros terror, establecido por las fuerzas gubernamentales. Debemos aprender a usar además un completo sistema de artesanía para fabricar vendajes, armas y una amplia variedad de gadgets con los que no solo noquear a los enemigos, sino también distraerles, apartarlos de nuestro camino. Es importante.

Este es un ejemplo de lo mucho que puede cambiar tu visión de la realidad dependiendo si tomas o no la pastilla de la felicidad. No solo cambia la estética, también el modo en el que la gente se comporta contigo.

Más allá del combate, que en cierto modo está inspirado en el de Dead Island y otros juegos del estilo, en esta obra de Compulsion Games también tendremos oportunidad de evadir los problemas mediante el sigilo, ocultándonos en las sombras o tal vez sobornando a la policía con un buen whisky; del mismo modo que podemos recurrir a lo que los desarrolladores llaman “integración social”, esto es, pasar inadvertidos; ser uno más entre la masa sin levantar suspicacias con nuestras actuaciones. A la mínima, en cuanto se percaten de que no somos felices, de que somos uno de los conocidos comoDowners, darán la voz de alarma e irán a por nosotros con una furia homicida. Puede llegar a ser terrorífico.

Culpa de ello la tienen las risueñas máscaras blancuzcas que todos los habitantes de Wellington Wells llevan puestas. Dan miedo, porque cuesta escrutar el alma de las personas a las que no puedes ver. Y mucho más cuando te persigue la policía o esos agentes que parecen formar parte de la Gestapo en sus años de mayor crudeza. ¿Cómo evitar ser detectados? Antes apuntábamos al uso de varios gadgets y el sigilo, pero también está la opción a la que nadie quiere recurrir, y sin embargo ahí está, casi gritándonos en los momentos de máxima tensión. Hablamos, claro, de las pastillas de la felicidad. Podemos tomarlas y cambiar todo a nuestro alrededor. Convertir una situación peliaguda en un precioso paseo por un parque al son de buena música mientras todo el mundo nos saluda, o baila, o nos ayuda. Es una auténtica locura, porque sabes que todo es mentira, pero a la vez se siente extremadamente real.

Abusar de Joy tiene efectos secundarios. Estaremos hambrientos y sedientos con mayor celeridad y, peor aún, puesto que la droga genera cierta amnesia, puede que tras el subidón descubramos que han desaparecido varios objetos de nuestro inventario o, directamente, que no sepamos siquiera dónde nos encontramos. Sus responsables nos comentaron que habrá efectos alucinógenos de lo más impactantes, como por ejemplo ver un cadáver saludándote con una felicidad pasmosa. Y todo esto influirá en cómo se desarrolla la acción que estará protagonizada por tres supervivientes de los cuales, tan solo conocemos a Arthur Hastings.

Dado que We Happy Few genera de forma procedural todos sus entornos, también nos interesamos por cómo esto influirá en la narrativa del videojuego. No hay de qué preocuparse. Aunque cada vez que iniciemos la partida nos encontraremos con un mundo de juego totalmente distinto, habrá acontecimientos y zonas fijas que son las que descubrirán gran parte del misterio que se oculta en esta ciudad británica. En este sentido, sus creadores estiman que completar la aventura con los tres protagonistas, que tienen su propia historia, nos llevará cerca de 20 horas, aunque es posible que la cifra aumente de manera significativa. Todo dependerá de cómo evolucione este proyecto que, a partir del 26 de julio, estará disponible como juego de Acceso Anticipado en Xbox One y Steam. Una oportunidad perfecta para que los propios aficionados experimenten la prometedora acción del videojuego.

Todavía queda mucho por mejorar, muchas opciones que implementar y otras tantas que perfilar, pero lo visto y jugado de We Happy Few nos hace esperar grandes cosas de esta aventura de supervivencia. Hay ideas que nos vuelven locos, como el que sea principalmente la felicidad, y no otro medidor, el que determine si nos detectan o no; porque además la reacción de esos habitantes es fantástica. Se asustan, pero de inmediato muestran su ira y cargan a por ti como locos. Tal vez demasiado, visto lo visto, pues en esta demo atacaban en plan suicida restándole algo de encanto a la experiencia. Nada que no pueda corregirse en los próximos meses. Así lo esperamos, y en cuanto haya más novedades, volveremos a sumergirnos en esta distopía que tiene todo para convertirse en uno de los grandes videojuegos del momento.

Nombre: We Happy Few

Desarrollador: Compulsion Games

Distribuidor: Compulsion Games

Plataforma: PC, Xbox One

Año: 2016

Idioma: Textos y voces en inglés

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