Denshattack!

Título: Denshattack!

Género: Carreras, plataformas

Desarrollador: Undercoders

Distribuidor: Fireshine Games

Plataforma: Nintendo Switch 2, PC (Windows), PlayStation 5, Xbox Series X|S

Idioma: Textos en español y voces en japonés e inglés

Año: 2026

 

Denshattack! es uno de esos juegos cuya premisa parece diseñada para provocar una carcajada, tipo ¿y si Tony Hawk’s Pro Skater fuera protagonizado por un tren?, y que, contra todo pronóstico, el estudio barcelonés Undercoders ha conseguido convertir esa ocurrencia en una propuesta jugable sorprendentemente sólida mezclando plataformas 3D, acrobacias, velocidad y score attack con una estética inspirada en el anime, el arcade japonés y la era Dreamcast.

Jugabilidad

La idea de Denshattack! es tan sencilla como efectiva: controlar un tren que se desplaza a enorme velocidad y utilizar el escenario para realizar saltos, derrapes, grinds, giros y todo tipo de maniobras imposibles. Decir que el concepto sería jugar a Tony Hawk u OlliOlli pero haciendo trucos con un es una descripción bastante acertada de lo que pretende conseguir.

Siguiendo la comparativa con Tony Hawk, el sistema recompensa al jugador por encadenar acciones y mantener los combos, convirtiendo cada nivel en una búsqueda constante de mejores rutas y puntuaciones. El objetivo no consiste simplemente en llegar hasta el final, sino en aprender a aprovechar cada elemento del escenario para conseguir una ejecución cada vez más espectacular.

A esto se suma el control de la velocidad, los derrapes y los saltos, que obligan a anticipar lo que viene mientras se mantiene el ritmo. La velocidad es precisamente uno de los mayores atractivos del juego, pero también una de sus principales barreras de entrada ya que durante las primeras partidas resulta fácil sentirse abrumado por la cantidad de información que aparece en pantalla.

La estructura sobre raíles es además una decisión de diseño muy inteligente. Al no tener que preocuparse por desplazarse libremente por grandes escenarios, el juego puede concentrarse en crear recorridos muy controlados y llenos de momentos espectaculares. El diseño de niveles aprovecha esa característica para construir secuencias casi coreografiadas en las que el jugador pasa rápidamente de una situación a otra.

Y precisamente ahí aparece una de las mejores virtudes de Denshattack! como es la sensación de espectáculo. El juego constantemente introduce nuevas situaciones, obstáculos y posibilidades para evitar que simplemente avanzar por las vías se vuelva monótono. Hay momentos en los que parece un platformer de velocidad, otros que recuerdan claramente a los juegos de skate y otros en los que se acerca incluso al diseño de un juego musical por la importancia del ritmo y la precisión.

Los enfrentamientos contra jefes siguen esta misma filosofía. En lugar de detener la acción para introducir combates convencionales, se convierten en desafíos que utilizan las propias mecánicas de movimiento. Esto permite mantener la identidad del juego incluso durante sus momentos más espectaculares.

Ahora bien, esta abundancia de estímulos también puede jugar en su contra. Algunos elementos de los escenarios pueden resultar difíciles de interpretar a la velocidad a la que se mueve el tren, y determinadas situaciones requieren aprender mediante ensayo y error qué acciones espera exactamente el juego.

Diseño de niveles y rejugabilidad

Si se aborda como una aventura lineal, Denshattack! puede parecer relativamente corto, pero su auténtica duración aparece cuando empezamos a repetir los niveles.

El diseño está claramente pensado para que el jugador vuelva sobre escenarios ya superados con el objetivo de mejorar sus puntuaciones, descubrir rutas alternativas, completar desafíos y perfeccionar sus combos. El sistema de puntuación convierte cada nivel en una especie de pista de entrenamiento en la que siempre existe margen para hacerlo un poco mejor.

Esta estructura consigue algo especialmente importante, transformar el fracaso en progreso. Una primera partida sirve para descubrir el recorrido; las siguientes permiten comprender cómo funciona realmente. Poco a poco, aquello que inicialmente parecía una sucesión caótica de obstáculos empieza a adquirir una lógica interna.

Es una filosofía muy cercana a la de los clásicos arcade, y explica por qué el juego puede resultar mucho más adictivo después de terminar sus niveles por primera vez.

Historia

Denshattack! nos sitúa en una versión futurista y estilizada de Japón donde los trenes han dejado de ser simples medios de transporte para convertirse en auténticas máquinas acrobáticas. En este contexto, el jugador se enfrenta a Miraidō, una megacorporación que controla las vías y representa el principal obstáculo para un grupo de rebeldes y marginados decididos a recuperar su libertad.

La historia funciona fundamentalmente como vehículo para justificar el recorrido por los diferentes escenarios y presentar a sus personajes. El conflicto entre rebeldía y corporación resulta familiar, y tampoco pretende desarrollar una narrativa especialmente compleja. Sin embargo, es una decisión que encaja bastante bien con las características del juego.

Denshattack! quiere transmitir energía, actitud y diversión antes que contar una historia profunda. Sus personajes exagerados, diálogos desenfadados y situaciones deliberadamente absurdas contribuyen a crear una personalidad propia que difícilmente habría funcionado con un tono demasiado serio.

El resultado es una historia sencilla, pero suficientemente carismática como para acompañar la aventura sin interponerse en aquello que realmente importa: lanzarse a toda velocidad por las vías y encadenar acrobacias.

Apartado gráfico

El apartado visual de Denshattack!, de clara inspiración japonesa, es probablemente uno de sus aspectos más reconocibles.

El juego apuesta por colores muy vivos, personajes estilizados y escenarios exagerados que recuerdan deliberadamente a la estética de los videojuegos japoneses de finales de los noventa y principios de los 2000. La influencia de Jet Set Radio resulta evidente, aunque no se limita a copiar su apariencia. También encontramos una presentación que recuerda al anime, interfaces muy llamativas y una fuerte tendencia hacia la exageración.

La dirección artística resulta especialmente apropiada para la velocidad del juego. Los escenarios están diseñados para ser reconocibles incluso cuando pasan a toda velocidad delante del jugador, mientras que los efectos y las animaciones contribuyen a reforzar la sensación de espectáculo.

Además, existe una variedad considerable de localizaciones, con diferentes regiones y entornos de Japón que evitan que toda la aventura se reduzca a una sucesión de vías ferroviarias visualmente idénticas. La imaginación de Undercoders es probablemente más importante que el realismo a la hora de construir estos escenarios, pues no buscan representar Japón de manera realista, sino utilizarlo como un enorme parque de atracciones visual.

Apartado sonoro

La música es otro de los elementos que mejor encajan con la identidad del proyecto.

La banda sonora apuesta por sonidos electrónicos, funk, música urbana y una energía muy cercana a la cultura arcade. Es precisamente el tipo de música que necesita un juego basado en velocidad y combos: tiene que acompañar al jugador sin convertirse en ruido de fondo, y aquí cumple especialmente bien esa función.

La influencia de Jet Set Radio también se deja notar en este apartado, algo que no resulta extraño teniendo en cuenta la importancia que tienen determinados veteranos de aquella escena dentro de la música de Denshattack!.

El resultado ayuda considerablemente a crear esa sensación de estar ante un juego procedente de una época diferente, pero reinterpretada con tecnología y posibilidades modernas.

Presentación y personalidad

Quizá la mayor virtud de Denshattack! reside en su personalidad. Su concepto tan absurdo, que podría haber terminado convertido en un simple experimento humorístico, ha servido para crear un videojuego redondo y coherente dentro de su idea idea.

La mezcla de trenes, cultura japonesa, deportes extremos, estética anime, rebeldía juvenil y espectáculo arcade podría haber resultado excesiva. Paradójicamente, precisamente esa falta de moderación es lo que hace que funcione.

Denshattack! pertenece a esa categoría de juegos que no necesitan explicar demasiado su propuesta. Basta con verlo durante unos segundos para saber exactamente qué clase de experiencia pretende ofrecer.

Conclusión

Denshattack! es una de las propuestas independientes más singulares de 2026. Su concepto puede resumirse en una frase absurda, pero detrás de ella existe un juego mucho más elaborado de lo que podría parecer inicialmente.

La combinación de velocidad, plataformas, acrobacias y score attack funciona especialmente bien cuando el jugador empieza a comprender sus sistemas y deja de intentar simplemente sobrevivir para comenzar a buscar la mejor ruta posible. Es entonces cuando el juego revela su auténtica naturaleza: no se trata tanto de conducir un tren como de aprender a bailar con él a toda velocidad.

Su curva de aprendizaje, la enorme cantidad de estímulos visuales y determinadas situaciones demasiado guionizadas pueden generar cierta frustración, especialmente durante las primeras horas.

Denshattack! es un arcade de velocidad y habilidad que recoge ideas de Tony Hawk’s Pro Skater, Jet Set Radio, Sonic y otros clásicos para convertirlas en algo bastante difícil de encontrar en el panorama actual: un juego genuinamente original.

Undercoders ha conseguido transformar una ocurrencia disparatada en una experiencia con identidad, ritmo y un considerable potencial de rejugabilidad. Puede que no sea perfecto, pero cuando funciona , y lo hace con frecuencia, resulta difícil no sonreír mientras un tren salta, gira, derrapa y hace grind por las vías a toda velocidad.


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